(continua)
segunda-feira, 31 de agosto de 2015
APRENDENDO A SENTAR EM ZAZEN (Zazen Parte I)
(continua)
sexta-feira, 12 de junho de 2015
MEDITAÇÃO E ZAZEN
quinta-feira, 27 de dezembro de 2012
Que assim seja
Somente depois de desistirmos de ter um eu próprio é que podemos estar libertos. Como usamos olhos de eu para olhar as coisas, é necessário tirar esses olhos e colocar os olhos de Buda para olhar o mundo como ele é. Esse mundo que é visível com os olhos de Buda é o nirvana, é este mesmo, não é outro lugar, é aqui. Então toda a infelicidade e insatisfação que temos no mundo e em tudo que fazemos, só tem um lugar de origem, nossa mente. É essa mente que gera tudo isso. E nós temos a capacidade, a habilidade de, mudando nossas qualidades mentais, mudar esse mundo inteiro completamente.
Por isso que dizemos no zen, “quando um homem se ilumina o universo inteiro se ilumina”, o universo dele, aquele que ele olha, não existe mais nada que não seja iluminado naquele universo, porque ele pode ver as coisas como realmente são e não as coisas como nós acalentamos. Então a pura felicidade já está presente e disponível, aqui e agora, nesse momento, nas próprias coisas que fazemos. Nos nossos trabalhos, nas nossas viagens, nos relacionamentos a pura felicidade já está aqui. Só não a percebemos porque temos um mente que não aceita com tranqüilidade absoluta.
Eu estava lendo um ensinamento de um famoso mestre chinês que morreu com 101 anos e ele recomendou à uma mulher apenas uma coisa, que dissesse para tudo que acontecesse, que assim seja. E ela então começou dizer “assim seja” para todas as coisas. Para a morte do marido, para a morte do filho, para cada coisa que aconteceu. E ao dizer “assim seja” aceitando tudo plenamente, sem nenhuma reação, sem nenhum sentimento de oposição, com perfeita equanimidade mental, ela atingiu a iluminação, atingiu a completa libertação. A libertação estava disponível, só era necessário mudar sua mente para uma mente de pura aceitação, que podia aceitar todas as coisas tais quais elas se apresentam. Aceitar as coisas tal como se apresentem é uma maneira de transformar o samsara em nirvana. Isso não significa, em absoluto, não agir no mundo, significa sim, agir no mundo, por que não? Agimos no mundo da maneira correta apenas, vendo o mundo como ele é e tentando agir no mundo tranquilamente, da melhor maneira. Vivenciando o mundo e reagindo ao mundo com a mente mais tranqüila possível, com a melhor aceitação possível, só então nós treinamos a nossa mente. Esse treinamento começa na meditação, por isso na meditação sentamos e podemos fazer muitas coisas. Simplesmente sentar e ouvir os sons do mundo, e aceitar os sons do mundo tais como eles se apresentam, sem nenhuma reação de bom, ruim, certo, errado, gosto, não gosto, aceitar completamente tudo que acontece enquanto estamos sentados respirando.
terça-feira, 21 de dezembro de 2010
Quanto mais deres de ti...

Cuando más des de ti,
más tranquilo te sentirás
por Kodo Sawaki (*)
Paz de espíritu significa contentarse con la vida diaria. Contentarse significa dejar a un lado el “antes de” y el “después de” y ser uno en este instante. No me refiero al pasado y al futuro. Me refiero a mirar fijamente el presente. Nada hay más valioso que tu conciencia presente, pues en ella está la vida eterna.
“Lo que recibiste ayer, debes devolverlo hoy”. No me gusta esta idea. Si recibo algo, lo tomo y digo: “Gracias”. Si alguien lo necesita, simplemente se lo doy. Y eso es todo.
Seguir la vía del Buda significa complacerse con el día de hoy. Tus pies tienen que asentarse firmes sobre la tierra a fin de que no pierdas de vista el día de hoy, este instante, el lugar en que te encuentras y, sobre todo, a ti mismo. Practicar no consiste en acabar las tareas de limpieza cuanto antes. Si no pierdes de vista tu vida diaria mientras haces la limpieza, entonces también ahí estás practicando.
Practicar significa avanzar con paso firme mientras con una linterna iluminas únicamente la oscuridad que se encuentra ante tus pies. No podrás tener una visión general de toda la oscuridad. Pero si a cada paso que das en la práctica te procuras un breve trecho de claridad, entonces realizas la vía eterna del Buda.
Lo que hagas, hazlo sin pensar en ganancias o pérdidas. Emplea en este instante todas las fuerzas de que dispongas.
Me gusta cuando una persona se emplea en algo con toda su energía. Cuando veo que alguien se reserva las fuerzas, me entran ganas de darle una bofetada. Esto vale también para el conductor de autobuses: prefiero su tensa concentración entre el tráfico de Tokio que la relajada conducción en el campo.
Hagas lo que hagas, lo mejor es darlo todo de ti. ¡Escúpete en las manos y pon todo tu empeño en lo que haces!
Durante la guerra, había momentos en que concentraba toda mi energía en el tanden (bajo vientre) y me levantaba con decisión. Así es como al fin conseguía mirar fijamente hacia adelante. Cuando estaba allí de pie, solo, sentía el peso de todo Japón sobre mis hombros. Mientras, por temor, mantenía los ojos cerrados, no podía ver nada. Sólo la desesperada decisión de levantarme me permitía abrir los ojos.
Poner la vida en juego no es gran cosa. El cabo Sawaki se mantenía en pie, bajo el fuego enemigo, hasta que llevaba a todo su batallón al ataque hacia las filas enemigas. Pero esto no tiene nada que ver con ir más allá de la vida y de la muerte. Era sólo el desenfado con que actúa el jefe de una banda de forajidos, al estilo de Mori-no-Ishimatsu[1]. Me daba igual si aquello me costaba la vida. En cualquier caso, no me rompía la cabeza pensando en la muerte.
Si estáis así sentados ante mí, no tengo elección: cuando imparto un teisho[2] tengo que darlo todo. Y si no sé algo, lo improviso. Me lo tomo tan en serio que la espalda se me yergue por sí sola.
No tienes elección. Simplemente haz lo que tienes que hacer. Deja lo que tengas que dejar. Cuanto más des de ti, más tranquilo te sentirás. Ahí está el secreto.
Así como no puedes darte un descanso y dejar de respirar ningún día del año, ni en toda tu vida, tampoco puedes hacer pausas en tu práctica. Usar el retrete es práctica. Viajar en autobús es práctica. Leer es práctica. La forma de la práctica cambia, pero la práctica no se interrumpe jamás.
En el zen, la religión es tu vida, siempre, en cada instante. Fija la atención en este momento, sin esperar nada de él, sin hacer depender nada de él, sin añadir ni quitar nada. Simplemente goza de este momento. Tu visión de esta vida ha de ser tan clara que puedas regocijarte incluso si tienes que morir en este preciso instante.
Si tu meta está en el futuro, ya es demasiado tarde. Has de hallarla en este instante, en ti mismo. El satori no significa depositar tus esperanzas en el futuro diciéndote: “Hoy no he llegado todavía muy lejos, pero en algún momento, de alguna manera, lo conseguiré”, sino que significa vivir tu vida dándolo todo de ti en todo lugar y en todo momento, siendo así uno contigo mismo. Sin embargo, si dices que ya “das todo de ti en todo lugar y en todo momento, y eres uno contigo mismo”, ¿no vacilas entonces ante el siguiente paso?
Pensar que se ha alcanzado el satori es también una ilusión. Sólo si tienes claro que a tu práctica le falta siempre algo, podrás encaminar cada uno de tus pasos hacia una práctica en cuerpo y alma. Esto es “dar todo de sí en todo lugar y en todo momento, y ser así uno consigo mismo”.
Extraído del libro "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos", de Kodo Sawaki.
Traducido del alemán por el Grupo de Traductores de Luz Serena.
(*) Kodo Sawaki ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del Zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin morada" ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Darma y de practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su enseñanza podría ser resumida en dos puntos: exactitud en la práctica de zazen y estudio constante del Shobogenzo del Maestro Dogen. Murió en 1966, después de haber enseñado durante toda su vida a laicos y monjes. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo a la Facultad de Medicina de Tokyo.
Entre sus principales discípulos destacamos a Shuyu Narita Roshi, Kosho Uchiyama Roshi, Suzuki Kakuzen Roshi y Taisen Deshimaru Roshi.
[1] Forajido parecido a Robin Hood, que vivió a finales de la era Tokugawa
[2] Enseñanza formal sobre el Dharma.
Copiado do blog http://dokushovillalba.blogspot.com
sexta-feira, 16 de outubro de 2009
Samu
"Bem, se o Samu não é “trabalho”, então o quê é? Para quê serve?
Vejo um continuum na nossa prática que vai desde o Zazen até o Samu, nos preparando para levar a nossa prática para o mundo “lá fora”, onde não estamos mais cercados por praticantes, por pessoas unidas pela mesma busca espiritual – a nossa Sanga, mas onde estamos cercados por pessoas de todos os tipos e crenças.
No Zazen, a meditação sentada, vamos entrando em contato com o nosso “centro”, com o estado de Paz e Tranquilidade que está aí dentro, disponível para todos nós. Temos poucas distrações, poucos estímulos para nos distrair, facilitando o nosso mergulho interno, facilitando o nosso cultivo deste estado de Paz e Tranquilidade.
Então seguimos para o Kinhin, onde treinamos a manutenção deste mesmo estado de Paz e Tranquilidade numa ação levemente mais complicada. Precisamos estar atentos ao equilíbrio do corpo ao andar, combinando os nossos passos não apenas com a nossa respiração mas também com o ritmo do grupo, mantendo a mesma distância entre a pessoa à nossa frente e a pessoa atrás de nós. Lidamos com mais estímulos – as sensações nos pés ao andar, o “cenário” que muda quando mudamos de lugar na sala… No Kinhin também já começamos a entrar em contato com as nossas preferências, na medida em que aparecem aqueles pensamentos como “ele está andando muito rápido” ou ficando irritados ao achar que a pessoa na nossa frente está andando muito devagar. Treinamos não nos deixar ser levados por estes pensamentos e sentimentos.
Depois disso vamos para a Prática do Cerimonial, onde recitamos sutras e participamos de atividades “pré-estruradas”, com poucas variações. Esta prática é freqüentemente muito mal-compreendida, interpretada como mero “ritual” sem valor. Mas é uma prática riquíssima onde não apenas praticamos harmonizar a nossa voz com a voz do grupo (”recitar as sutras com os ouvidos”) mas também incorporamos os ensinamentos dos sutras através da recitação e treinamos manter o estado de Paz e Tranquilidade – e a plena atenção – ao realizar ações e movimentos cada vez mais complicados – na medida em que passamos a treinar as diferentes posições que fazem parte do cerimonial (sogei, mokugyo, doan, jisha, dennan, etc.). Enfrentamos o nosso medo de errar, os nossos sentimentos mistos (talvez até com rebeldia) ao lidar com a exigência de precisão nos movimentos e a exatidão nos toques com os instrumentos, etc. Entramos em confronto com a nossa falta de atenção ao errar algum detalhe sempre que nos distraímos e deixamos de manter a plena atenção. É aí que muitos praticantes ou partem para o “piloto automático” e ritual “morto” ou entram na resistência, fugindo da prática, sem imaginar o quanto estão perdendo.
Finalmente, chegamos ao Samu, a Prática da Atividade Diária, que pode ser entendida como a Meditação em Ação ou a “Medit-Ação”. Frequentemente realizada através das atividades “comuns” como servir o chá, varrer o chão, cozinhar, lavar janelas, também inclui toda e qualquer atividade diária como realizar tarefas no computador, costurar, arrumar uma sala, fazer a contabilidade e o controle financeiro do grupo, escrever cartas, instalar uma estante, etc., etc. e etc. Até mesmo estudar pode ser uma prática de Samu. Pode-se dizer que somente ficariam excluídas as atividades de entretenimento, como assistir filmes ou ouvir música.
Mas o que diferencia estas atividades como “Samu” das mesmas atividades no sentido comum, frequentemente rotuladas como “trabalho”? Ao realizar estas tarefas com o espírito da “prática de Samu”, estamos treinando manter, agora em atividades das mais variadas, aquele mesmo estado de Paz e Tranquilidade que descobrimos no Zazen e que praticamos manter no Kinhin e no Cerimonial. Quando fazemos o nosso Samu junto com outros membros da Sanga, temos o apoio de pessoas com quem temos afinidades, que seguem os mesmos valores e realizam a mesma prática. No entanto, na hora do Samu, entramos em contato com as nossas preferências, os nossos julgamentos. Somos cheios de “eu quero/não quero”, “gosto de fazer isto/não gosto de fazer aquilo”. Por exemplo: “não quero lavar janelas, quero cozinhar!” “Não quero cozinhar, mas aceito secar pratos!” E quantas opiniões descobrimos ter: “quero fazer do meu jeito”, “aquela pessoa faz errado”, “não gosto de trabalhar junto com fulano”, “aquilo é serviço de mulher!”. Descobrimos a nossa tendência de querer tagarelar ou o nosso hábito de fazer as coisas “no piloto automático” em lugar de silenciosamente manter a plena atenção na nossa atividade. Temos a oportunidade de treinar voltar para o nosso centro, mergulhar no estado de Paz e Tranquilidade, sair das dualidades de nossas preferências, julgamentos e opinões e fluir com a atividade, aprendendo a simplesmente fazer a atividade que está à nossa frente.
Que bela preparação para levar a nossa prática “ao mercado”, ao mundo “lá fora”, à nossa convivência com os outros na nossa família ou em nosso local de trabalho!"
Trecho de texto de Monja Isshin, você pode ler a íntegra aqui
sexta-feira, 14 de março de 2008
Dualidade
“Nós temos a tendência de tentar resolver os problemas com a nossa atividade mental, nós andamos assim nas nossas vidas. Muitos dos problemas podem ser resolvidos dentro da atividade mental. Mas esta questão acerca da verdadeira identidade, do verdadeiro si mesmo, da nossa verdadeira natureza, da questão da vida e da morte, não pode ser dissolvida dentro da atividade mental, não pode ser resolvida na psicologia, não pode ser resolvida na ciência, nem na filosofia porque todas essas respostas, nesses métodos, vem do dualismo. Esta questão de vida e morte está além dessa atividade mental. Mesmo Shakyamuni Buddha levou seis anos para realmente encontrar o engano da mente, do self. Levou seis anos para alcançar o engano de todas essas coisas. Então este engano é um truque, uma boa ferramenta para resolver os problemas. Mas ao mesmo tempo este método cria a dor e a agonia. Mesmo que vocês encontrem respostas dentro da filosofia, da ciência, estarão gerando esse sofrimento porque tem dois lados, porque a resposta do dualismo é sempre tome este caminho ou aquele outro, então esta dualidade cria dor e agonia ao mesmo tempo. Então vocês têm que ir além deste truque da mente, então vocês serão totalmente satisfeitos, então vocês entenderão que este momento é o nirvana e a completa tranqüilidade.
Um discípulo francês meu me disse: é fácil entender que as coisas estão mudando momento a momento, mas é muito difícil entender que não há identidade, que não há self, que o nirvana e a tranqüilidade estão aqui agora neste momento. Mas se vocês forem além das suas mentes poderão alcançar esta tranqüilidade. Vocês podem alcançar esta tranqüilidade pelo verdadeiro zazen. Se vocês tirarem o conceito da sua mente tal como bom ou ruim, ganho, perda, existência, não existência, se vocês tirarem ambos os lados de concepção, o que restará? Vão mais fundo e alcancem este ponto, além de todas as concepções.” “Venham até a minha sala com suas respostas, e me mostrem onde vocês chegaram!”
Trecho de palestra de Saikawa Roshi


